Melnikov
David Diao
April 5 – June 17, 2014
Del 5 de Abril al 5 Junio
La Galería Marta Cervera tiene el placer de presentar la tercera exposición de David Diao
Desde los años 1980 las pinturas de David Diao (1943) representan un emblema de la ruptura postmoderna. Tras una doble crisis personal y generacional que le distanció de una pintura formalista y seductora, como la que había practicado hasta entonces, sus telas se convirtieron en el soporte de una crítica cultural que expresaba una gran dosis de fascinación por las ideas y la estética propia de la modernidad crítica. Por lo que David Diao merecería ser considerado un ensayista. Kasimir Malevic, Barnett Newman o más recientemente Konstantin Melnikov han sido objeto de series que los idolatran. Lo sorprendente es que lo haga mediante un tratamiento pictórico que recuerda el entusiasmo formal de aquella misma modernidad de la que intentaba alejarse. Una pintura como Black and White with Chair (1984-1985) adquirió el estatuto de un manifiesto y convirtió a David Diao en referencia de toda una generación. La composición imaginaba los motivos geométricos de las pinturas suprematistas de Malevic flotando en la célebre exposición 0.10. Aquel episodio histórico de la vanguardia rusa, que tuvo lugar en Petrogrado en 1915, revivía en pleno apogeo apropiacionista en el Nueva York de los 80s. David Diao trataba a la historia del arte como un tema musical, susceptible de ser expuesto a repeticiones, aceleraciones de ritmo y variaciones de tono. Y no exento de una cierta banalización.
La casa construida por Konstantin Stepanovich Melnikov (1890-1974) en la calle Krivoarbatsky de Moscú, una construcción legendaria de la arquitectura moderna, ha sido el leitmotiv persistente de uno de los proyectos realizados por David Diao entre los años 2011 y 2012. La casa estudio concebida por este arquitecto recuerda la estructura de un panal de abejas que determina una forma de vida muy particular en su interior. La vista de ese espacio desde sus entrañas, reducida a dos secciones circulares, genera una geometría que parece directamente inspirada en las telas del artista norteamericano Elsworth Kelly. Como si las estrecheces económicas de los años 1920 en la antigua URSS anticiparan el repertorio formal de la abstracción postpictórica. La precariedad de una época convertida en una depurada síntesis que abandera el liberalismo triunfante y su expresión artística. Todo un loop que las telas de David Diao elaboran cromáticamente y a base de reiteraciones icónicas como aquellas que evocan métodos de trabajo propios del pop art. Sin embargo, este grupo de obras despliega referencias nominales al nombre del arquitecto rotulado con caracteres cirílicos y las solapa con la famosa fotografía de la esquina repleta de obras suprematistas en la última exposición futurista de 1915, objeto de cita recurrente en la trayectoria de David Diao. En otra obra las iniciales del arquitecto Konstantin Melnikow y el pintor Kasimir Malevic permiten sintetizar ambas figuras en un solo monograma. La pérdida de singularidad se extiende como un reflejo de la homogeneización que afecta a la herencia cultural y crítica del siglo pasado. Nada queda a salvo del mito.
De modo que las telas de David Diao se verán colonizadas por un trabajo de carácter discursivo, a veces fanático y otras simplemente devoto. En su obra la historia del arte moderno y su épica formal queda reducida a un juego de signos. La distancia entre lo sublime y lo ornamental se acorta considerablemente, y ahí, en esos umbrales crece una pintura que rehabilita el género. Esta es una pintura que nace del desprestigio y se eleva como una nueva forma cultural. Melnikov sería en este caso un signo complejo cuya biografía está cerca de convertirse en una fábula que alude a los ciclos de entusiasmo y decepción que caracterizan la sucesión de los estilos modernos. El arquitecto que se benefició de los favores de la administración soviética conoció también el ostracismo. Sus avanzados diseños de clubs de trabajadores fueron olvidados una vez transcurrida la década de los años 1920s. David Diao, que siempre se ha representado en los márgenes del sistema del arte, podría estar refiriéndose a Melnikov como una víctima de las dinámicas culturales que –lejos de evolucionar caprichosamente– están vinculadas a regímenes de control. Las políticas estalinistas fueron precisamente las que condenaron Melnikov a la marginalidad. Las celdas que caracterizan la estructura y a la vez fachada de la famosa casa de Melnikov crearon el espacio de reclusión en el que él mismo quedó atrapado para el resto de su vida.
La ambigüedad del signo, tal como puede ocurrir con esa casa mítica que ha sobrevivido milagrosamente al siglo XX, depara derivas formales y una retórica visual no exenta de sarcasmo. A base de aplastarlas, las obras de David Diao transforman los momentos históricos más cruciales en composiciones bidimensionales. Bajo la apariencia de una atmósfera cromática que atempera viejas luchas ideológicas se presenta un drama: la pérdida de una conflictividad que había caracterizado el progreso y la secuencia de las ideas estéticas. Ese fragor ideológico está listo para entrar en los interiores domésticos del siglo XXI y las galerías de las nuevas instituciones. En este sentido, David Diao es el pintor de nuestro tiempo dispuesto a poner el dedo en la llaga sobre las contradicciones de las políticas culturales de finales del siglo XX.
Escrito por Carles Guerra
David Diao ha participado en la Bienal del Whitney 2014. Sus obras están, entre otras, en las colecciones del Whitney Museum of American Art, NY, Brooklyn Museum, NY, Albright-Knox Art Gallery, Buffalo, NY, MOMA, San Francisco, CA, Blanton Museum, University of Texas, Austin, TX, FNAC, France, MOMA, Saint Etienne, France, FRAC, Burgundy and Brittany, France, Ontario Art Gallery and Vancouver Art Gallery, Canada.