Sam Falls
September 13 – November 3, 2012
Sam Falls extiende el lenguaje de la fotografía a otras artes, como son la pintura y la escultura. Su intención es la de abandonar el material específico y las cualidades técnicas de la fotografía, que tiende a aislar al espectador, y apuesta por elementos teóricos relativos al medio de la foto como son la representación y el tiempo. Al utilizar materiales alternativos vinculados a la pintura y escultura a través de un proceso fotográfico, Falls pretende relacionar las tres artes en un diálogo progresivo que el artista construye con elaborados procesos hasta que obtiene el trabajo final que ven nuestros ojos.
La exposición en la galería Marta Cervera, recoge fotografías, pinturas y esculturas en torno a un único tema, que es el de la vinculación de los tres medios artísticos.
En sus fotografías, Falls desvanece las cualidades técnicas de la fotografía, que tienden a aislar al espectador y favorece elementos teóricos relativos a este medio, poniendo en duda una de las cualidades por siempre atribuidas a la fotografía, que es la veracidad de lo que representa. El artista, fotografía bloques de construcción (de cemento, arcilla, ladrillos, etc.) frente a telones de diferentes colores con una cámara de 4x5, y posteriormente escanea la película en el ordenador. En photoshop utiliza la herramienta pincel para seleccionar colores del fondo que aplicará después pinceladas digitales con un color que deriva de los colores seleccionados. La imagen es impresa y llevada al estudio donde el artista coge los mismos bloques de la imagen y aplica sobre ellos una capa de pintura acrílica con un material esponjoso sobre la superficie de los mismos, para luego usarlos como una herramienta de impresión sobre la fotografía. El resultado supone dos representaciones muy diferentes pero igualmente válidas del mismo objeto.
Por un lado está la fotografía, que hoy en día se entiende como el medio más fiel a la realidad, y por otro, tenemos la pintura de tamaño natural del propio bloque, que imita no sólo la forma si no la cualidad física del mismo. Para llegar a la imagen del sujeto primero se tiene que mirar a través de la huella de la misma, ya que ha sido aplicada por la superficie del propio sujeto. A través de este laborioso proceso, Falls rompe con la alienación del espectador que produce la fotografía, de manera que, cuando vemos una fotografía, creemos que es algo "que ha sido" en el pasado y que sólo podemos acceder a través de la imagen, pero no es más que el creador o el artista el que fue testigo de su realidad en un instante.
El objeto fotográfico ha sido víctima de varias fases de producción: la construcción de una escena artificial, la fotografía en película, la composición digital , y la pintura física, por lo que ahora el espectador se inscribe en una línea de tiempo de producción en el que tienen una relación mucho más familiar conel objeto y con el artista en el tiempo, donde, obviamente, también se ha considerado su visualización. La mano del artista se revela no sólo en la composición, sino en la calidad del material, que suele estar ausente en la fotografía. Por lo tanto, dirigida por la impresión de bloque - que literalmente hace referencia al proceso de impresión que precedió a la fotografía como representación para las masas, cabría preguntarse, ¿Es esto mucho mejor?
El segundo cuerpo de trabajo para la exposición consiste en frottages con diferentes lápices de colores para transferir la imagen de los bloques al papel. La transferencia imita y fusiona muchos aspectos de las impresiones fotográficas pintadas, de manera que en ambos, el proceso de impresión real y el tamaño real de los bloques, se combinan en una sola representación. Parece simple, pero conseguimos llegar a la esencia del objeto a través de un proceso prologado. Finalmente, las obras adquieren no sólo la imagen del sujeto, sino la imagen del tiempo a través de la mano del artista.
El último elemento de la exposición se compone de esculturas hechas con los mismos bloques. El color es añadido en el centro de cada bloque, lo que oliga a prestar atención a la luz que pasa a través de ellos. Estas esculturas colocadas en la exposición tienen por objeto no el ser una nota explicativa didáctica, sino más bien otro desafío a las virtudes intrínsecas del color y su capacidad de revelación, así como la estructura física de los bloques en tres dimensiones, el sentido de su peso, y en última instancia, la función que desempeñan, que es lo que en realidad ha venido a dictar su forma y por lo tanto, construyen el espectáculo.
En definitiva, presenciamos un discurso sobre el medio en si mismo, ars gratia artis.